En esta publicación, hablaremos de la influenza A subtipo H1N1, mejor conocida como gripe A H1N1 humana. Es un virus perteneciente a la familia de los Orthomyxoviridae.

El H1N1 ha mutado en diversos subtipos que incluyen la gripe española (extinta en la vida silvestre), la gripe porcina, la gripe aviar y la gripe bovina. [1]

La pandemia de influenza de 1918 fue la pandemia más grave de la historia reciente. Fue causada por el virus H1N1 con genes de origen aviar. Si bien no hay un consenso universal respecto de dónde se originó el virus, se propagó a nivel mundial durante 1918-1919. En Estados Unidos se detectó por primera vez durante la primavera de 1918, entre el personal militar.

Se calcula que alrededor de 500 millones de personas o un tercio de la población mundial se infectó con este virus. La cantidad de muertes estimada fue de al menos 50 millones a nivel mundial y 650,000 en Estados Unidos. La tasa de mortalidad fue más alta entre personas menores de 5 años, entre 20-40 años y mayores de 65 años. La alta tasa de mortalidad en personas sanas, incluido el grupo etario de 20-40 años, fue una característica exclusiva de esta pandemia.

Aunque el virus H1N1 del 1918 ha sido sintetizado y evaluado, las propiedades que hicieron que fuera tan devastador no están claramente definidas. Sin vacunas para protegerse contra la infección por la influenza y sin antibióticos para tratar infecciones bacterianas secundarias que pudieran estar asociadas a las infecciones por influenza, los esfuerzos de control a nivel mundial se limitaron a intervenciones no farmacéuticas como aislamiento, cuarentena, buenos hábitos de higiene personal, uso de desinfectantes y limitaciones de reuniones públicas, que se implementaron de manera desigual. [2]

Pandemia 2009

En Abril de 2009 se detectaron los primeros casos confirmados del nuevo virus de influenza A H1N1 de origen porcino. México fue el primer país en reportar casos de gripe A en el continente americano y en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el primer enfermo registrado en el mundo fue un niño de 10 años de edad, quien enfermó el 30 de marzo de 2009 en San Diego, CA, Estados Unidos, que no había tenido ningún contacto con cerdos, y ademas no había tenido ningún antecedente de haber viajado a México. Los primeros casos de influenza en México se detectaron el 11 de abril de 2009 en el estado de Veracruz. Se especula que el inicio de la pandemia haya tenido como origen la condición de las Granjas Carroll en el municipio de Perote de ese estado. al mes la pandemia se extendió por varios estados de México, Estados Unidos y Canada, para exportarse a partir de entonces, con aparición de numerosos casos en otros países de pacientes que habían viajado a México y Estados Unidos.

El primer caso de AH1N1 en México, es el niño de cuatro años llamado Édgar Hernández y que sobrevivió a la enfermedad, seria inmortalizado con una estatua de bronce que realizara el escultor Bernardo Luis Artasanchaz, que tendría por nombre el “Niño cero”. En la mano derecha llevaría una rana, una de las plagas bíblicas, y que simbolizaría la victoria sobre el virus A H1N1. Se colocaría en el pueblo de La Gloria, Veracruz en el municipio de Perote que está asentado en las faldas del volcán Cofre de Perote y además servirá como un atractivo turístico de la zona. [3]

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Influenzavirus_A_subtipo_H1N1

[2] https://espanol.cdc.gov/enes/flu/pandemic-resources/1918-commemoration/1918-pandemic-history.htm

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_gripe_A_(H1N1)_de_2009-2010_en_M%C3%A9xico

El cáncer y los hombres

 

Durante el lapso de 2011 a 2016, dos de cada 100,000 habitantes de 0 a 17 años fallecen anualmente por un tumor en órganos hematopoyéticos (conformado entre otros, por la leucemia). Entre los jóvenes de 18 a 29 años, mueren tres de cada 100,000 hombres contra dos de cada 100,000 mujeres por esta causa.

Tres de cada 10 muertes por cáncer en la población de 30 a 59 años, son consecuencia del cáncer en órganos digestivos. Para la población de 60 y más años, de 2011 a 2016, cuatro de cada 10 defunciones por cáncer en mujeres se deben a tumor en órganos digestivos, contra tres de cada 10 en varones, por la misma causa.

 

El término cáncer engloba a un grupo de más de 100 diferentes tipos de la enfermedad que tiene como característica principal el rápido y desordenado crecimiento de células anormales (Bustamante, Marín y Cardona, 2012). En la mayoría de los casos se trata de padecimientos crónico-degenerativos, por lo tanto, sus incidencias y tasas de mortalidad tienden a incrementarse con la edad. Asimismo, se han identificado tipos de cáncer más comunes en mujeres que en hombres y viceversa, así como otros exclusivos por sexo.

El cáncer de testículo es la segunda de las principales causas de fallecimiento por tumores malignos en la población mexicana de 18 a 29 años. En contraste con el cáncer de ovario, los varones presentan un mayor porcentaje de muertes por este tipo de cáncer, aproximadamente en una proporción dos a uno. (INEGI, comunicado de prensa núm. 61/18).

Aproximadamente un 30% de las muertes por cáncer se deben a cinco factores de riesgo comportamentales y alimentarios (índice de masa corporal elevado, consumo insuficiente de frutas y verduras, falta la actividad física y consumo de tabaco y alcohol) y, por lo tanto, pueden prevenirse. Las infecciones que pueden provocar cáncer, como las causadas por los virus de las hepatitis B y C y el del papiloma humano, son responsables del 20% de las muertes por cáncer en los países de ingresos bajos y medianos y del 7% en los países de ingresos altos. El tabaquismo es el factor de riesgo que por sí solo provoca un mayor número de casos y a nivel mundial causa aproximadamente un 22% de las muertes por cáncer y un 71% de las muertes por cáncer de pulmón. El 70% de todas las muertes por cáncer registradas en 2012 se produjeron en África, Asia, América Central y Sudamérica. Se prevé que los casos anuales de cáncer aumentarán de 14 millones en 2012 a 22 en las próximas dos décadas. (OMS, http://www.who.int/cancer/about/facts/es/).

Datos breves sobre el cáncer y los hombres

Los cánceres más comunes entre los hombres en los Estados Unidos son los cánceres de piel, de próstata, de pulmón y colo-rectal.

La mayoría de los cánceres de próstata crecen lentamente y no causan ningún problema de salud a los hombres que los tienen. El tratamiento puede causar efectos secundarios graves. Hable con su médico antes de decidir hacerse una prueba de detección o recibir tratamiento para el cáncer de próstata.
Consejos para reducir el riesgo del cáncer

Hay varias formas de reducir su riesgo de tener cáncer.
* No fume y evite el humo secundario.
* Manténgase al tanto de las pruebas de detección para los cánceres colo-rectal y de pulmón.
* Protéjase la piel del sol cuando está afuera y evite el bronceado en interiores.
* Tome decisiones saludables, como mantenerse activo físicamente, mantener un peso saludable, y limitar la cantidad de alcohol que consume.

Glosario

Introducción
Carga de cáncer de mama
Factores de riesgo de cáncer de mama
Control de cáncer de mama
Referencias

Introducción

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. La incidencia de cáncer de mama está aumentando en el mundo en desarrollo debido a la mayor esperanza de vida, el aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales.

Aunque reducen en cierta medida el riesgo, las estrategias de prevención no pueden eliminar la mayoría de los casos de cáncer de mama que se dan en los países de ingresos bajos y medios, donde el diagnóstico del problema se hace en fases muy avanzadas. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia de esos casos sigue siendo la piedra angular del control del cáncer de mama.

Las estrategias de detección precoz recomendadas para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los primeros signos y síntomas, y el cribado basado en la exploración clínica de las mamas en zonas de demostración. El cribado mediante mamografía es muy costoso y se recomienda para los países que cuentan con una buena infraestructura sanitaria y pueden costear un programa a largo plazo.

Muchos países de ingresos bajos y medios que afrontan la doble carga de cáncer cervicouterino y cáncer de mama deben emprender intervenciones costoeficaces y asequibles para hacer frente a esas enfermedades altamente prevenibles.

La OMS promueve el control del cáncer de mama en el marco de los programas nacionales de lucha contra el cáncer, integrándolo en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. La Organización, con el apoyo de la Fundación Komen, está llevando a cabo un estudio de 5 años sobre la costoeficacia del control del cáncer de mama en diez países de ingresos bajos y medios.

El proyecto incluye un instrumento de estimación de costos de los programas para evaluar las posibilidades de financiarlos. Se espera que los resultados de este proyecto aporten datos que permitan formular políticas apropiadas contra el cáncer de mama en los países poco desarrollados.

Regresar a Glosario

Carga de cáncer de mama

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, pues representa el 16% de todos los cánceres femeninos. Se estima que en 2004 murieron 519 000 mujeres por cáncer de mama y, aunque este cáncer está considerado como una enfermedad del mundo desarrollado, la mayoría (69%) de las defunciones por esa causa se registran en los países en desarrollo (OMS, Carga Mundial de Morbilidad, 2004).

La incidencia varía mucho en todo el mundo, con tasas normalizadas por edad de hasta 99,4 por 100 000 en América del Norte. Europa oriental, América del Sur, África austral y Asia occidental presentan incidencias moderadas, pero en aumento. La incidencia más baja se da en la mayoría de los países africanos, pero también en ellos se observa un incremento de la incidencia de cáncer de mama.

Las tasas de supervivencia del cáncer mamario varían mucho en todo el mundo, desde el 80% o más en América del Norte, Suecia y Japón, pasando por un 60% aproximadamente en los países de ingresos medios, hasta cifras inferiores al 40% en los países de ingresos bajos (Coleman et al., 2008). La bajas tasas de supervivencia observadas en los países poco desarrollados pueden explicarse principalmente por la falta de programas de detección precoz, que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada, pero también por la falta de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.

Regresar a Glosario

Factores de riesgo del cáncer de mama

Se conocen bien varios factores de riesgo del cáncer de mama. Sin embargo en la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificar factores de riesgo específicos (IARC, 2008; Lacey et al, 2009).

Los antecedentes familiares de cáncer de mama multiplican el riesgo por dos o tres. Algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.

Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector (IARC, 2008, Lacey et al., 2009).

Danaei y colaboradores (Danaei et al., 2005) han calculado la contribución de diversos factores de riesgo modificables, exceptuando los factores reproductivos, a la carga global de cáncer de mama. Los autores concluyen que el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, y la falta de actividad física.

Esa proporción fue mayor en los países de ingresos altos (27%), y el factor más importante fue el sobrepeso y la obesidad. En los países de ingresos bajos y medios, la proporción de cánceres de mama atribuibles a esos factores de riesgo fue del 18%, y la falta de actividad física fue el factor determinante más importante (10%).

La diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia (Peto, 2001). La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante del incremento de la incidencia de cáncer de mama en esos países.

Regresar a Glosario

Control del cáncer de mama

La OMS promueve la lucha contra el cáncer de mama en el marco de programas nacionales amplios de control del cáncer que están integrados con las enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados. El control integral del cáncer abarca la prevención, la detección precoz, el diagnóstico y tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos.

La sensibilización del público en general sobre el problema del cáncer de mama y los mecanismos de control, así como la promoción de políticas y programas adecuados, son estrategias fundamentales para el control poblacional del cáncer de mama. Muchos países de ingresos bajos y medios afrontan actualmente una doble carga de cáncer mamario y cáncer cervicouterino, que son las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres de más de 30 años. Es preciso que esos países implementen estrategias combinadas que aborden estos dos problemas de salud pública de manera eficaz y eficiente.

Prevención

El control de factores de riesgo específicos modificables, así como una prevención integrada eficaz de las enfermedades no transmisibles que promueva los alimentos saludables, la actividad física y el control del consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, podrían llegar a tener un efecto de reducción de la incidencia de cáncer de mama a largo plazo.

Detección precoz

Aunque se puede lograr cierta reducción del riesgo mediante medidas de prevención, esas estrategias no pueden eliminar la mayoría de los cánceres de mama que se registran en los países de ingresos bajos y medios. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia del cáncer de mama sigue siendo la piedra angular del control de este tipo de cáncer (Anderson et al., 2008).

Hay dos métodos de detección precoz:

  • el diagnóstico precoz o el conocimiento de los primeros signos y síntomas en la población sintomática, para facilitar el diagnóstico y el tratamiento temprano, y
  • el cribado, es decir, la aplicación sistemática de pruebas de tamizaje en una población aparentemente asintomática. Su objetivo es detectar a las personas que presenten anomalías indicativas de cáncer.

Un programa de cribado es una empresa mucho más compleja que un programa de diagnóstico precoz. (OMS, 2007).

Independientemente del método de detección precoz utilizado, dos aspectos esenciales para el éxito de la detección precoz poblacional son una atenta planificación y un programa bien organizado y sostenible que se focalice en el grupo de población adecuado y garantice la coordinación, continuidad y calidad de las intervenciones en todo el continuum asistencial. La selección como objetivo de grupos de edad inadecuados, por ejemplo mujeres jóvenes con bajo riesgo de cáncer de mama, puede traducirse en una disminución del número de cánceres detectados por mujer sometida a cribado, y reducir así la costoeficacia de la medida. Además, esa focalización en las mujeres más jóvenes obligaría a analizar más tumores benignos y provocaría una sobrecarga innecesaria de los servicios de salud, por los recursos diagnósticos adicionales que entrañaría (Yip et al., 2008).

Diagnóstico precoz

El diagnóstico temprano sigue siendo una importante estrategia de detección precoz, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, donde la enfermedad se diagnostica en fases avanzadas y los recursos son muy limitados. Algunos datos sugieren que esta estrategia puede dar lugar a un “descenso del estadio TNM” (aumento de la proporción de cánceres de mama detectados en una fase temprana) de la enfermedad, que la haría más vulnerable al tratamiento curativo (Yip et al., 2008).

Mamografías de cribado

La mamografía es el único método de cribado que se ha revelado eficaz. Si su cobertura supera el 70%, esta forma de cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de mama en un 20%-30% en las mujeres de más de 50 años en los países de ingresos altos (IARC, 2008). El tamizaje basado en esta técnica es muy complejo y absorbe muchos recursos, y no se ha hecho ninguna investigación sobre su eficacia en los entornos con recursos escasos.

Autoexploración mamaria

No hay datos acerca del efecto del cribado mediante autoexploración mamaria. Sin embargo, se ha observado que esta práctica empodera a las mujeres, que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, más que como método de cribado.

Regresar a Glosario

Referencias

Anderson BO et al. (2008). Guideline implementation for breast healthcare in low-income and middle-income countries: overview of the Breast Health Global Initiative Global Summit 2007. Cancer, 113, 2221–43.

Coleman MP et al. (2008). Cancer survival in five continents: a worldwide population-based study (CONCORD). Lancet Oncol, 9, 730–56.

Danaei G et al. (2005). Causes of cancer in the world: comparative risk assessment of nine behavioural and environmental risk factors. Lancet, 366, 1784–93.

IARC (2002). Breast cancer screening, IARC handbooks for cancer prevention, volume 7, Lyon, International Agency for Research on Cancer, IARCpress.

IARC (2008). World cancer report 2008. Lyon, International Agency for Research on Cancer.

Lacey JV Jr. et al. (2009). Breast cancer epidemiology according to recognized breast cancer risk factors in the Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial Cohort. BMC Cancer, 9, 84.

Peto J. (2001). Cancer epidemiology in the last century and the next decade.Nature, 411, 390–5.

Yip CH et al. (2008). Guideline implementation for breast healthcare in low- and middle-income countries: early detection resource allocation. Cancer, 113, 2244–56.

WHO (2007). Cancer control: knowledge into action: WHO guide for effective programmes: early detection.

WHO (2008). The global burden of disease: 2004 update.
Regresar a Glosario

Las infecciones del tracto respiratorio alto no especificadas (en adelante IRSNE) constituyen un colectivo de desordenes que encabezan las causas de visitas ambulatorias al médico en los Estados Unidos. Por definición las IRSNE no tienen características de localización prominente por lo que se presentan en diversas condiciones. Son identificadas por una gran variedad de nombres descriptivos, incluyendo rinitis infecciosa, rinofaringitis aguda/ nasofaringitis, coriza aguda, catarro o resfriado común.

 ¿Qué lo causa?

Existe una amplia variedad de agentes causales, casi en su totalidad son causadas por virus con una amplia gama de familias de virus y tipos antigénicos, un ejemplo de esto son los al menos 100 inmunotipos de rinovirus causante de la mayoría de los casos comunes, seguido por el virus de influenza así como el virus parainfluenza, coronavirus y adenovirus. El virus sincitial respiratorio es conocido por afectar a la población pediátrica así como a personas de la tercera edad e inmunodeprimidos. Considerando el origen viral de este padecimiento deja pocas opciones especificas de tratamiento.

 ¿Cómo atenderlo?

Lo más importante es acudir con su médico a la brevedad posible. El uso de antibiótico queda descartado en el manejo de IRSNE no complicadas, el mal uso de estos fármacos favorece la creciente resistencia a antimicrobianos, por lo que es importante evitar auto-medicarse agregando el riesgo de accidentes como intoxicación o efectos negativos por el mal uso de medicamentos. En ausencia de evidencia clínica de infección bacterial, el tratamiento debe permanecer sintomático. Pruebas clínicas con zinc, vitamina C y otros remedios no han revelado un beneficio consistente en el tratamiento de las IRSNE.

 Recomendación

Si bien se pueden tomar medidas para evitar contagios como el lavado de manos, evitar saludar de mano, cubre-bocas entre otras., es importante contar previo al contagio con un estado de salud optimo el cual es logrado a través de una adecuada y balanceada alimentación, actividad física y reposo adecuado. Una vez presente el cuadro infeccioso recuerda tomar medidas para evitar contagios, hidrátate adecuadamente, guarda reposo y  sigue las indicaciones de tu médico.

Dr. Carlos Roberto Sánchez Calixto

C.P. 5746839

 

El infarto cerebral o Ictus es lo equivalente a un infarto cardiaco. El cerebro requiere de sangre para funcionar, si este flujo es obstruido por un coágulo (trombo) o por disminución del calibre o ruptura de un vaso sanguíneo el cerebro deja de recibir sangre causando daño al tejido cerebral provocando el infarto cerebral. Anualmente 15 millones de personas alrededor del mundo sufre un Ictus. De estos, 5 millones de personas mueren y otros 5 millones quedan con daño deshabilitante permanente, provocando un gran problema a la familia y a la comunidad. El Ictus es poco común en personas menores de 40 años, cuando ocurre, la principal causa es la presión arterial alta. Los factores de riesgo son los mismos que los presentes en la enfermedad coronaria del corazón. Los factores modificables más importantes son el adecuado control de la hipertensión y evitar el tabaquismo. La incidencia de Ictus se encuentra en descenso en países desarrollados, gracias a una adecuada cultura preventiva.

Si cuentas con cualquiera de los siguientes factores de riesgo consulta a tu médico y hable con el los beneficios de realizarse un check up.

Factores de Riesgo:

  • Mayor de 40 años de edad.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Hipertensión Arterial.
  • Colesterol y Triglicéridos elevados.
  • Familiares que sufrieron un infarto cerebral.